La semana pasada se realizaron las elecciones en EEUUA, los resultados fueron diferentes a las encuestas, que daban un poco margen, a cada uno de los candidatos.
El resultado final fue de un avasallante triunfo, a favor de Donald Trump y su partido republicano, que aparentemente, con los número de votos, también serán mayoría en el ambas cámaras: senado y representantes.
Así, se definió por parte de la gran mayoría del pueblo norteamericano, que ellos prefieren, a los republicanos, partido de la derecha, antes que, al partido demócrata más identificado como socialista.
El hoy electo presidente Donald Trump, en su campaña y sus declaraciones, al abordar el tema petrolero, fue diametralmente opuesto a la política, conservacionista de Joe Biden, que en los cuatro años de su mandato presidencial, estableció rigurosas limitaciones a la explotación de recursos fósiles, que llegaron a niveles de no permitir, el financiamiento, ni público, ni por organismos multilaterales a las empresas de hidrocarburos.
Tampoco autorizó la explotación en tierras de propiedad estatal.
Como contrapartida, se aprobaron financiamiento por trillones de dólares a planes de desarrollo de energías sustitutivas, principalmente la solar.
Aun así, con esas limitantes, la explotación, en territorio privado norteamericano, efectuada principalmente por fracking, impulsó el aumento de la producción petrolera y del gas, posicionando a USA, en el primer productor de crudo del mundo, por encima de Arabia Saudita y Rusia, países producen sobre 10 millones de barriles día.
El presidente electo Trump, con su lema primero USA, también ha anunciado, que permitirá la explotación del crudo en Alaska, tierras de propiedad pública, y ha manifestado que su política en materia petrolera será: Drill, Drill and drill, es decir, perfora, perfora y perfora.
Esto se traduce, como produce, produce y produce, más petróleo.
Lo que pronostica, una mayor producción en territorio de USA y con más producción, menos déficit, dependencia y necesidad de suministro de otros países.
El previsible resultado económico será, de bajos precios y poca o ninguna dependencia de importar petróleo.
Así las cosas, para un país como Venezuela, con grandes reservas en crudos, principalmente pesado, lo obliga a plantearse este probable escenario y abrirse en su propia política petrolera.
• Fue Presidente de Cámara Petrolera de Venezuela, Consecomercio y Fedecamaras
• @eromeronava.
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https://www.eluniversal.com/el-universal/195026/trump-y-el-petroleo
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