En la década de los 1980s y con el fin de garantizar la colocación de su producción petrolera, que se convertía mayoritariamente en crudos pesados, PDVSA, recibía en sus lineamientos del Gobierno del Dr. Luis Herrera Campins, a través de su ministro Humberto Calderón-Berti, desarrollar e implementar, un programa de internacionalización y adquisición de activos de refinación, para garantizar la colocación segura de sus crudos.
La reacción política inicial fue contraria, pero luego, fue entendida, aceptada, e incluso impulsada por los siguientes gobiernos.
Así, en 1983, se utilizó el Convenio de Cooperación Tecnológica con la Republica Occidental de Alemania, (firmado durante el gobierno anterior, de Carlos A. Pérez) y se realizó la compra a la Ruhr Oel GmbH (Veba Oil) del 50% de la Refinería de 260 mil bpd.
En 1986, Petróleos de Venezuela, S.A. compra el 50% de Citgo, a la Southland Corporation.
En 1990, se compra el restante 50%.
Con la propiedad total de Citgo.PDVSA, en su apogeo controlaba, el 10% del mercado petrolero interno de Estados Unidos, por la vía de unas 14 mil estaciones de gasolina, sumado a terminales y poliductos, creando una lucrativa cadena de exportación que iba desde el pozo petrolero venezolano a los tanques de los consumidores estadounidenses.
En octubre de 2010, se anunció la intención de que PDVSA vendiera su filial Citgo, calificándola de «mal negocio» y citando bajas ganancias desde 2006.
El precio mínimo de venta se fijó en 10 mil millones de dólares estadounidenses; sin embargo, PDVSA no pudo encontrar comprador a ese precio.
En enero de 2015, se confirmó que Citgo no se vendería.
En su lugar, Citgo vendió bonos para dar un dividendo a PDVSA.
Los bonos vendidos incluían, un bono a cinco años por valor de 1.500 millones de dólares y un préstamo a plazo de 1.300 millones de dólares que se reembolsaría íntegramente, en tres años y medio.
En 2016, Venezuela, comprometió el 49,9% de Citgo, a la petrolera rusa Rosneft como garantía para un préstamo de 1.500 millones de dólares.
Citgo ha sido una exitosa empresa refinadora y distribuidora de hidrocarburos, con las altas y bajas que son propias del negocio refinador mundial, ahora saneada, arroja dividendos cercanos a los 2.000 millones de $ anuales.
Pero las últimas dos décadas, han sido muy duras para el desempeño financiero de la empresa, al tener que afrontar las exigencias financieras de la República de Venezuela, y ahora debe enfrentar, a una lista impresionante, de 23 acreedores de la República, con exigencias estimadas, en $ 20 mil millones.
Acreencias que no son ninguna de Citgo, sino de PDVSA y la República. La mayoría, derivadas del gran número de nacionalizaciones, expropiaciones y confiscaciones de los últimos 25 años.
El 11 de junio del 2024 se cumple el plazo dado por el Juez de la causa, responsable por el remate de Citgo, para que los 23 acreedores de la República de Venezuela y PDVSA, presenten ofertas por el remate de las acciones de la empresa en poder de PDVSA Holdings en USA.
Se ha fijado el remate para el día 15 de Julio de este año, pero_ salvo que exista una orden ejecutiva del gobierno de presidente Biden de posponerla__ Venezuela perderá su mayor activo en el extranjero cuyo valor de mercado hoy, es de $ 12.000 millones.
Expresidente Cámara Petrolera, Consecomercio y Fedecamaras
@eromeronava
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