Edgard Romero Nava

Empresario en el área de Petroleo y Gas. Tuvo sus inicios en la empresa Atlántida Internacional y en 1981 fundo el grupo de Empresa de Petrolago, c.a Fue Director de instituciones como: Prominsur, c.a, Terminales de Maracaibo, c.a, Consorcio Petro Orinoco, Consorcio PPM, Hotel Eurobuilding, IESA, SURAL, Consejo Empresarial Andino, Fedecamaras, Consecomercio, Cámara Petrolera de Venezuela, Alianza Empresaria Petrolera. De Industria y Comercio de Lagunillas (ACIL).


Necesario deslastre

El llevar cargas innecesarias como sobrepeso obliga a deslastrarse de ellas. En Venezuela el Estado asumió por razones políticas una serie de cargas que no le corresponde usualmente a los Estados, pero el paternalismo con que se asumió desde el principio las funciones administrativas del gobierno, además como manera de transferir a la población una buena parte de los altos ingresos que le provee al Estado la administración de la enorme renta proveniente de los hidrocarburos. Estas responsabilidades y prácticas han terminado de causar unas distorsiones enormes no sólo en la economía, sino también en la conciencia de la población que no ha sabido apreciar y valorar el costo real y la importancia de estos servicios.

Así como el precio de los productos petroleros como la gasolina, gas diésel, lubricantes, asfalto, parafina, petroquímicos como la urea, agua, la electricidad y el aseo, productos derivados del acero, el cemento, la telefonía y los peajes. Lo más grave sigue siendo la creencia generalizada que es obligación del Estado proveerlos y no cobrarlos en su verdadero costo. Estos subsidios han creado una ilusión de falsa riqueza, así como la creencia de que es obligación del Estado vender dentro del país lo que produce y los servicios que provee por debajo de su costo y para complicar más la situación se llena de personal innecesario a las empresas públicas.

La primera consecuencia de no querer descartar estos costos es el endeudamiento público. Así que, en el pasado para resolver la carga enorme de la deuda, el Estado se ha visto obligado a deshacerse y vender empresas que bajo la premisa política de que eran estratégicas había creado. Este es el caso de las telecomunicaciones como Cantv, en las llamadas industrias básicas como Sidor y otras.

Un nuevo aumento en los precios del petróleo empodera al Estado y este a su vez nacionaliza lo que ya se había se había deslastrado. Luego el gobierno repite el mismo mensaje de empresas estratégicas que deben reservarse los servicios e insumos estratégicos. Hoy, cuando de nuevo se prueba su ineficiencia pública, ya se sabe cuál es la medicina: Privatizarlas. Y que ofrezcan calidad a precios razonables.

Esperemos que el deslastre empiece por las petroleras, las de gas y eléctricas y sigan con otras tantas de telecomunicaciones, del acero, aluminio, cemento y otras.

Ex Presidente Fedecamaras

@ eromeronava



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