EEUU, Europa y otros países más han sancionado a Venezuela, como consecuencia del desconocimiento de la legitimidad de sus actuantes autoridades. En total cincuenta países se han adherido a esta posición. EEUU, lídera la aplicación de sanciones las cuales se intensificaron en enero del 2019. El Gobierno de Venezuela ha intensificado en los últimos años la búsqueda de decisiones que le permitan la remoción o en todo caso,la flexibilización de las sanciones. La respuesta que ha recibido es que se le exige acciones y decisiones que hagan más transparente y creíbles las elecciones de los líderes de sus instituciones y que ello conlleve al regreso de un sistema democrático. Mientras eso ocurre, la libre interpretación de las sanciones ha conllevado a graves daños colaterales, para el sector privado y los ciudadanos que portan identificación venezolana. Llegando al extremo de dañar los propios intereses norteamericanos en Venezuela, al no permitir o limitar su existencia, con autorizaciones, de corto plazo, que suman años de incertidumbre. En estos momentos se adelanta un nuevo proceso de negociaciones, con la coordinación de éstas por parte de Noruega y con el apoyo de la Unión Europea.
Se comenta que EEUU por su parte, observa con preocupación el deterioro de la economía, el aumento de la pobreza y de la pandemia y estudia con la suspensión de las sanciones, una donación de $200 millones. El gobierno del Presidente Biden, tiene el convencimiento y el compromiso de disminuir la participación de la energía proveniente de los fósiles y estudia que la donación sea para generar energías renovables. Sin embargo es pertinente preguntarse, si entre las prioridades más urgentes de Venezuela no sería más pertinente considerar la ayuda dirigida a vacunas contra el Covid-19 y la formación escolar de casi 8 millones de alumnos que han quedado afectados por la caída de los ingresos públicos que han sido afectados por dichas sanciones.
Estamos convencidos que el país en su totalidad le daría la bienvenida a dicha iniciativa y ofrecería la experiencia y seriedad de organizaciones existentes, como Fe y Alegría y muchas otras en manos de comunidades religiosas y privadas como aval de la seriedad para el control y supervisión de esos fondos.
@eromeronava
https://www.eluniversal.com/el-universal/101636/sancionesdonaciones
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