Disminuimos los ciudadanos que aún mantenemos la fe en la recuperación del país. No hay duda que Dios privilegió nuestro territorio con inmensos recursos naturales de todo tipo comenzando, con abundante agua, tierras fértiles, minerales e hidrocarburos. Con el reto a los venezolanos de convertir esos recursos en riquezas y es donde la tarea aún está pendiente.
La economía interna se diversificó, y la poca que fue dirigida a las exportaciones, tuvo todo tipo de obstáculos, con la permisería, control de cambio y control de precios.
Lo peor es que mantuvimos la creencia equivocada de que el Estado debía ser productor, empresario y regente de la economía poniéndole etiquetas de recursos estratégicos y soberanos a aquellos recursos dirigidos a la generación de las esenciales divisas para el impulso de la economía. Con este principio erróneo de monopolizar la generación de riqueza, también asumió el principio político, de que el Estado podía garantizar la salud, educación, vivienda, transporte a la población y además entregarlo a precios subsidiados por tener en sus manos los réditos del petróleo y recursos exportables.Esto creó en la población un falso concepto y un parasitismo que dio al traste con ese Estado Protector y Benefactor. Si a ello le sumamos la adopción de un credo fracasado en todos los lugares del Globo donde ha sido aplicado, Venezuela consiguió juntar todos los ingredientes para consumar el fracaso económico, político y social más impresionante de los últimos 100 años a nivel global. Un país que lo tenía todo para surgir a la cabeza de los países emergentes en el siglo pasado, terminó llegando al foso peleando los últimos lugares con países sin ninguna de esas ventajas que la Naturaleza le reservó a Venezuela.
Somos mayoría los que pensamos que ya habiendo tocado el fondo con ese modelo equivocado, no queda sino un giro de 180 grados y abrir completamente la economía. Digo toda, sin excepción, mediante la creación de riqueza por los entes privados de la sociedad, el gobierno a su rol de dar seguridad, justicia, servicios de infraestructura, educación y resguardo de las fronteras. Luce como única opción disminuir el tamaño del Gobierno y abrir oficialmente la economía. Lo determinante es, que el gobierno rectifique, no solo en materia económica, sino también, la visión política impuesta al país y reconozca el estrepitoso y fracasado modelo estatista, generador de miseria.
El tiempo pasa y con él, las oportunidades para introducir los necesarios cambios. No hay tiempo que perder.
*ExPte.Fedecamaras.
@eromeronava
https://www.eluniversal.com/el-universal/93322/cambio-indispensable
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