Edgard Romero Nava*
Venezuela ha vivido bajo algunos principios paradigmáticos que nos acompañan de larga data. Particularmente en materia petrolera. El sector político ha esbozado y mantenido que somos un país rico, lo cual, no deja de ser cierto. Pero, lo que, no se ha inculcado, es que siendo ricos en recursos naturales, debemos primero ser ricos en la educación y la formación ética y profesional de sus habitantes y estar preparados, a explotar y monetizar, esas riquezas. El criterio del esbozo político, ha sido y es, que el Estado, debe ser el único responsable en desarrollar los yacimientos y demás recursos naturales, así como ciertos servicios, excluyendo la inversión privada nacional, internacional o mixta. Se basan, en que las riquezas naturales, son estratégicas, soberanas u otros epítetos. Cuando los hechos demuestran que el Estado Venezolano, manejado por diferentes gobiernos, ha sido muy ineficiente.
La mejor demostración es en materia petrolera, con múltiples pruebas, como después de años de fabulosos ingresos al Estado, por altos precios petroleros, que llegaron a casi un trillón de dólares, con la re-estatización deterioró, a las empresas, tanto mixtas como a las privadas en asociación con el Estado. Estas en conjunto con el Estado eran eficientes, producían y exportaban y las convirtió en ineficientes e improductivas.
Hoy, las denominadas, empresas básicas, estratégicas, soberanas, se encuentran paralizadas, quebradas y altamente endeudadas. Solo en algunos casos muy excepcionales, produciendo un tercio o menos, de su capacidad cuando se habían privatizado como el caso de Sidor y las de aluminio en la década de los 90s.
El Paradigma de los monopolios del Estado, como ha sido PDVSA, es un caso que ha asombrado al mundo. Al comienzo de 1999, cuando comenzó este régimen, era una de las tres primeras del mundo y solo a USA exportaba dos millones de barriles diarios. Hoy no puede ni suministrar los combustibles, lubricantes, gas en bombona ni gas para generar electricidad. Sus deudas sobrepasan los trescientos mil millones de dólares, cuando la recibieron con 5200 millones dólares en deudas en 1999. Y esto después que el alza de precios del petróleo, le arrojo casi un trillón de $ americanos como dijimos antes.
A pesar de la resistencia de muchos sectores, incluyendo muchos en la oposición a este gobierno actual, es obvio que ese modelo debe ya terminar y dar paso a otro modelo más beneficioso y productivo para los venezolanos. El país debe ver nuevas fórmulas de futuro desarrollo y descartar_ como parte de un pasado que no debe volver_ a estos monopolios. Se debe buscar productividad y crear una verdadera riqueza. La manera de atraer inversiones nacionales e internacionales, es abriendo estos espacios. Hasta ahora cerrados por mitos que se resumen en estas dos palabras: soberanía y estratégico las cuales han causado solo miseria a la sociedad y enriquecimiento obsceno a algunos de sus líderes. Estos paradigmas, ya el pueblo no los necesita y deben ser abandonados para siempre.
*Ex-Pte Camara Petrolera.
Consecomercio y Fedecamaras
Deja un comentario