Edgard Romero Nava *
Como es harto conocido, el negocio petrolero es una actividad económica
intensiva en Capital, que para su explotación requiere de inmensos recursos
económicos. En Venezuela comenzamos, en los años 20, del siglo pasado, como
todo el mundo, mediante concesiones, obteniendo regalía y participación
por barril producido. Progresivamente se aumentó la participación
económica, para el Estado venezolano. En el gobierno del presidente Betancourt,
la participación fue 50/50. El llamado fifthty/fithty.
En Gobiernos sucesivos, como del Presidente Caldera, se reservaron actividades del gas y mercado interno. En 1975, ya casi al final de la terminación del periodo concesionario, se estatizo la actividad petrolera. El éxito económico fue dejarlo operar por el plantel heredado de profesionales y técnicos venezolanos de formación y cultura petrolera internacional, que quedaron a administrar a la nueva PDVSA. Este periodo, post concesionario, fue exitoso al respetarse los principios empresariales privados y los méritos profesionales y el entrenamiento de los ejecutivos, de su responsabilidad en producir ganancias, para el dueño, ahora el Estado, a quien le corresponde, la competencia para repartirlo en: Educación, salud, obras públicas, Defensa y otros.
Esta actitud profesional, chocó siempre
con la política, la que se refería a ellos, como un estado dentro del estado.
Los denominados, meritocraticos, entre otras, lograron garantía de compra de
nuestro tipos de crudos, adquiriendo Refinerías y canales de distribución,
adquirieron Veba, Citgo y Ninas, A traves de INTEVEP, se desarrolló la
Orimulsión y se obtuvieron grandes asociaciones con la apertura Petrolera. Todo
ello en 23 años. Hoy en 2018, con la presente situación económica, Política,
internacional y de mercado, no se visualiza a un desarrollo del negocio
petrolero venezolano estatizado.
*Ex Pte. Cámara Petrolera Consecomercio Fedecamaras
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